Cómo calcular la reposición diaria de una tienda de moda
La reposición es la tarea que más ventas protege y la que peor se suele hacer: a ojo, al cierre y sin mirar las tallas. Este artículo explica cómo calcularla cada día a partir de la venta.
En una tienda de moda, reponer es volver a dejar en la sala de ventas lo que se ha vendido, en la talla y el color que se han vendido. Parece sencillo y, sin embargo, es donde más ventas se pierden sin que nadie lo vea: la prenda está en la trastienda o en el almacén central, pero no está en la percha cuando la clienta la busca.
Por qué la reposición tiene que ser diaria
Cada venta deja un hueco. Si la reposición se hace una vez por semana, la tienda pasa días con tallas agotadas en sala mientras las tiene en la trastienda. Y la clienta que no encuentra su talla no vuelve al día siguiente a comprobarlo: compra en otra tienda.
La reposición diaria no significa recontar la sala cada mañana. Significa saber, al abrir, qué se vendió ayer y qué hay que volver a colocar. Esa lista sale de las ventas, no de pasearse por la tienda.
Qué hace falta para calcularla
- Las ventas del día anterior por referencia, color y talla. No por modelo: por talla.
- El stock de cada talla en la sala de ventas, separado del de la trastienda y del almacén central.
- La cantidad mínima que debe haber de cada talla en sala. Suele ser una unidad por talla, dos en las tallas centrales de los modelos de mayor venta.
Con esos tres datos, la reposición de cada tienda se reduce a una resta: por cada talla vendida, si en sala queda menos del mínimo y hay unidades en la trastienda, se repone. Si no hay en la trastienda pero sí en el almacén o en otra tienda, se pide. Y si no hay en ningún sitio, es una rotura de talla, que es otro problema y conviene registrarlo como tal.
Cómo se organiza el recorrido
Una lista de reposición es útil si se puede recorrer con la prenda en la mano. Por eso conviene ordenarla por la ubicación de la trastienda, no por referencia: la persona que repone va de estantería en estantería, coge lo que toca y lo deja en su mueble de la sala. Si la aplicación sabe dónde está cada prenda, ese recorrido lo arma sola.
Un ejemplo: una tienda que vende 40 prendas en un día medio tiene al abrir una lista de unas 40 líneas, agrupadas en diez o doce ubicaciones. Con la lista ordenada, una persona la completa en menos de una hora y la sala está entera antes de que entre la primera clienta.
Los errores más habituales
- Reponer por modelo y no por talla. Se repone «el vaquero recto» y la 38, que es la que se vendió, sigue sin estar.
- Reponer al cierre, con prisa, y dejar lo que no se encuentra para mañana. Lo que se deja para mañana se olvida.
- No distinguir la trastienda del almacén central. Si la prenda está en central, no se repone: se pide, y hay que saber cuándo llega.
- No registrar lo que no se ha podido reponer. Sin ese registro, la rotura de talla no existe para nadie y no se corrige en la siguiente compra.
Cuándo automatizarla
A partir de dos tiendas, calcular la reposición a mano deja de compensar: cada tienda tiene su venta, su stock y sus mínimos, y la persona de central que lo prepara dedica más tiempo a la hoja de cálculo que a decidir. Lo razonable es que la lista se genere sola cada mañana a partir de las ventas del día anterior, en la tienda y en el almacén a la vez, y que las personas se dediquen a recorrerla.